Hace unos cuantos días tuve la maravillosa oportunidad de visitar el Museo del Bicentenario, en Argentina. Por recomendación de una amiga mexicana, fui con la expectativa de presenciar uno de los más maravillosos murales del artista David Alfaro Siqueiros, que se presenta de manera permanente en el mismo.
Me sorprendió la obra de ingeniería utilizada para preservar el patrimonio histórico, obviamente una vez allí, la contemplación del espacio y la técnica aportada por este gran artista plástico, su mundo interior plagado de magia, hace que al ingresar en la obra inmediatamente nos trasportemos a un lugar onírico.